José Armando Álvarez Cano comenzó su ministerio como arzobispo de Morelia con un llamado a la construcción de una arquidiócesis comprometida con la paz y la justicia y al tanto de los retos sociales que enfrenta Michoacán. Asimismo, tiene dentro de sus objetivos hacer de la iglesia un espacio abierto al diálogo y de esperanza para los habitantes de Michoacán, en particular para los morelianos.
José Armando Álvarez Cano encabezó, en la Catedral, la Santa Misa por el inicio de su ministerio episcopal, y ahí dirigió un mensaje en el que destacó la ruta espiritual, social y pastoral que seguirá su servicio en la arquidiócesis de Morelia que será, subrayó, solidaria y comprometida con la paz

Dibujó una visión pastoral centrada en la corresponsabilidad y la comunión y una arquidiócesis más evangelizadora y solidaria. Comprometida con la paz como fruto de la justicia y la caridad cristiana. Aseveró que la paz no es una opción secundaria, sino una responsabilidad permanente de la Iglesia.
Álvarez Cano se convierte en el décimo arzobispo de Morelia y como tal invitó a servir al pueblo de Dios. Expresó que su llegada a Morelia no debe entenderse como un simple relevo institucional y aseveró que “este evento va más allá de un simple cambio administrativo o un relevo funcional. Es un acontecimiento de fe donde a pesar de las limitaciones humanas y sin méritos propios, Dios sigue proveyendo de pastores que guíen y acompañen a su pueblo”.
Inspirado en la figura bíblica del Buen Pastor, y señaló que “las palabras claves en el servicio pastoral que hoy la palabra de Dios resalta son cuidar, apacentar, unir y dar la vida por el rebaño”.

Afirmó que todo ministerio dentro de la Iglesia no es para servirse de ella, sino para servir con humildad. “Como pastores estamos llamados a priorizar a los vulnerables, a los heridos, a los perdidos, viendo a los enfermos y fortaleciendo a los débiles, no como funcionarios, sino como servidores de la misericordia de Dios”.
Ese cuidado especial hacia los quebrantados, dijo, se complementa con un firme juicio contra la injusticia social; “la restauración espiritual se entrelaza con una crítica al abuso de poder, estableciendo un nuevo orden basado en el bienestar común y la equidad”.
Se pronunció por una defensa firme de los marginados y por la denuncia de las estructuras que generan violencia, pobreza y desigualdad; “la justicia no es un elemento pasivo, sino una exigencia social” y especificó que el trabajo pastora debe centrarse en la esperanza, la alegría y la paz.

Álvarez Cano destacó que en una diócesis “como la nuestra, marcada por la necesidad de reconciliación, el texto de Efesios toma vigor como estrategia social demandando que el obispo actúe como un puente que fomente la unidad mediante el vínculo de la paz y la justicia duradera”.
La toma de protesta de este día, subrayó, es compromiso de un amor sacrificial, “como buen pastor el obispo se compromete a entregar su tiempo, energía y salud por su comunidad, rechazando privilegios”.



































































Finalmente, agradeció a Dios la oportunidad de servir a la arquidiócesis de Morelia y se encomendó al amor maternal de nuestra Señora de la Salud, a San José, a san Bernabé de Jesús Méndez Montoya y a Tata Vasco “para que su bajo protección y patrocinio, nuestra diócesis sea un signo de esperanza, de alegría y de paz”.










