Con una afluencia estimada de 150 mil visitantes y una derrama económica proyectada en 35 millones de pesos, se inauguró oficialmente la 15ª edición de la Feria de la Catrina en Capula, tenencia de Morelia reconocida por su tradición alfarera. El evento reunió a autoridades estatales, municipales, organizadores comunitarios y artesanos, consolidando este encuentro como un espacio de promoción cultural, dinamismo económico y articulación institucional.
La ceremonia inaugural fue encabezada por el gobernador constitucional de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedoya, quien destacó el crecimiento sostenido de la feria desde su primera edición en 2011. “Era como 20 puestos nada más, con lo que se podía para cubrir el sol y la lluvia, pero fue una gran idea que hoy vemos totalmente consolidada”, recordó. Ramírez Bedoya calificó a Capula como “pueblo mágico” por su riqueza cultural y artesanal, y llamó a preservar el cuartiado de Capula, técnica tradicional de losa mexicana reconocida en todo el país. También exhortó a hoteleros y restauranteros de Morelia a adquirir vajillas elaboradas por artesanos locales para fortalecer la identidad gastronómica regional.
El mandatario estatal reconoció la labor del maestro Juan Torres, artista con más de 45 años de residencia en Capula, por su contribución formativa y comunitaria. “Aunque Juan Torres no es de Capula, ya es un catrín más”, expresó, en alusión a su arraigo y compromiso con la comunidad.
En representación del gobierno municipal, el presidente de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar, reafirmó el compromiso de su administración con la feria, recordando que ha participado directamente en ocho de las quince ediciones. “Más de la mitad de las ferias han sido apoyadas por el gobierno municipal”, señaló. Martínez
Alcázar anunció la incorporación de tecnología para facilitar las ventas, con 70 artesanos equipados con terminales electrónicas, y destacó la coordinación con el gobierno estatal para rehabilitar fachadas y planear obras conjuntas en la tenencia. “Esta feria genera empleos, preserva tradiciones y pone en alto a Morelia y a Michoacán”, afirmó.
La ceremonia incluyó la participación del comité organizador, que agradeció a la comunidad y a las autoridades por el respaldo recibido. “Sin el turismo los artesanos no sabemos también nada”, expresó una de las voceras, subrayando el vínculo entre la actividad artesanal y el flujo turístico. También se reconoció el trabajo del comité gastronómico y organizador, que preparó el evento durante un año.
Durante el acto se entregaron reconocimientos a artesanos destacados: Elizabeth de la Cruz Torres recibió el primer lugar en la categoría de nuevos valores policromada; Guadalupe Arroyo Román fue premiada en la categoría de maestros artesanos policromas; y Juan Carlos de la Cruz Hernández recibió un premio especial por su trayectoria.
El evento concluyó con expresiones espontáneas de afecto entre asistentes, fotografías con los participantes y el llamado a disfrutar de la feria. La presencia del maestro Juan Torres cerró simbólicamente el acto, como figura representativa del legado artístico de Capula.
La Feria de la Catrina se proyecta como un espacio de encuentro entre tradición, economía local y políticas públicas, con una narrativa que articula el esfuerzo artesanal con el respaldo institucional y la apropiación comunitaria.










