– El arzobispo Carlos Garfias Merlos conminó, ante el cercano regreso a clases, a instituciones, profesores y personal relacionado con el funcionamiento de las escuelas, a recibir a los alumnos en entornos seguros; a los estudiantes les pidió que aprovechen su educación, y a los padres y madres de familia los conminó a seguir invirtiendo en la preparación de sus hijos porque es la mejor herencia que les pueden dar.
Recordó que el pasado 11 de agosto participó en la celebración eucarística de clausura de la peregrinación femenil a pie al Tepeyac, donde 13 mil 400 mujeres de la arquidiócesis, después de once días de camino lograron llegar a los pies de la imagen de la Virgen de Guadalupe.
Fue una celebración, dijo, llena de emoción y de oración por las familias y entre esas mujeres un grupo de madres buscadoras llevaron sus intenciones y sus peticiones para encontrar pronto a sus familiares desaparecidos y encomendar sus vidas en las manos de Dios.
“Nos unimos a sus plegarias, esperando que su búsqueda tenga fruto y que sea un recordatorio para seguir comprometidos y colaborando con la paz”, expresó.
Garfias Merlos comentó que falta poco para el regreso a clases y alentó a todos aquellos que tienen la posibilidad de estudiar a aprovechar de la mejor manera su educación y pidió a los papás y mamás a seguir invirtiendo en la preparación de sus hijos, “porque es la mejor herencia que podemos dejar”.
A las instituciones educativas, a todo el personal que tiene que ver con el funcionamiento de las escuelas, de todos los niveles, las conminó a que tomen su trabajo con una verdadera vocación para recibir a los alumnos en entornos seguros, eficaces y de calidad.
El presbítero Guillermo Lucas, encargado diocesano de la Pastoral de Jóvenes de la arquidiócesis de Morelia, por su parte, destacó la participación de los jóvenes en la iglesia católica a los que agradeció su compromiso y por ser signos de esperanza.
Mencionó el mensaje que el Papa León IV dirigió a los jóvenes, a quienes pidió que no permitan que nadie les robe el sueño de transformar el mundo, tienen lo necesario para hacerlo su fe, su generosidad, su capacidad de amar, de resistir y comenzar de nuevo.
Los invitó a que no se desanimen y en medio de las dificultades, “juntos podamos caminar con la iglesia”.










