Morelia, Mich., 2 de julio del 2025.- El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano aseveró que quienes creen que una democracia amplia y solida es posible en México e impulsarla, será le mejor forma de cumplir con el legado de Francisco Xavier Ovando Hernández, Román Gil Heráldez y todos aquellos caídos en la lucha por un México de leyes y democracia.
Cárdenas Solórzano expresó que están ahí, en Palacio de Gobierno, reunidos por un aniversario luctuoso más de Francisco Xavier Ovando Hernández y Román Gil Heráldez que hace 37 años fueron sacrificados por la lucha que, junto con millones de mexicanos, se llevaba por la democratización del régimen político del país.
Después de Xavier y Román, añadió, han sido alrededor de un millar los caídos por la misma causa y todos esos crímenes permanecen impunes.
Cárdenas Solórzano, el gran orquestador de la democracia en el país a partir, primero, de la Corriente Crítica al interior del PRI, posteriormente con el Frente Democrático Nacional y más tarde con el Partido de la Revolución Democrática, destacó que esos sacrificios, que nunca debieron haber ocurrido, han dado frutos.
En este sentido, subrayó, que el pueblo mexicano se movilizó y a fuerza de valor y voluntad, elección tras elección y fraude tras fraude logró, finalmente, una elección, en 1997, en la que los votos se contaron bien yen comicios subsecuentes se han seguido contando bien, pues al menos, el conteo de los votos no ha sido el motivo para impugnar ningún resultado, “aunque aún se está lejos de una elección en la que no aparezca dinero sucio y en la que no se hayan entrometido, indebidamente, funcionarios, para inclinar resultados”.
Ante decenas de servidores públicos, ex funcionarios y la presencia destacada de la señora Estela Carrillo Gallegos y los hermanos Cuatli Ucambeti, Gerardo y Francisco Xavier Ovando Carrillo, el fundador del PRD expresó que la lucha de Francisco Xavier, Román y los centenares de caídos no fue sólo por elecciones sin tacha, asunto pendiente, sino por una profunda transformación democrática del sistema político y de la sociedad, así como por una economía que derivara en beneficios con equidad social y respondiera y fomentara el crecimiento independiente de la nación.
Por lo que puede verse, los caminos por recorrer son aún largos y están llenos de obstáculos y dentro de estos citó, la insuficiencia de recursos del Estado para invertir tanto en la atención de necesidades sociales -salud, educación, seguridad social- como en el fomento al desarrollo -energía, infraestructura, agricultura, industrialización, cultura, turismo- mediante políticas que mantengan, entre sus objetivos concretos y prioritarios, el crecimiento de la economía, y, segundo, la creciente presencia de la delincuencia tanto por los controles territoriales que se han venido ampliando y la violencia e inseguridad que generan como por su diversificación delictiva afectando, con ello, a sectores cada vez mayores de la población y de la economía.
Hay, dijo, esfuerzos importantes para llevar a cabo para elevar la recaudación, frenar la evasión, con lo que la insuficiencia de recursos del Estado ha disminuido, aunque todavía sin lograr superarse por lo que para ello, según se ha venido expresando desde diferentes posiciones políticas, visiones económicas, instituciones y asociaciones académicas y financieras se requiere y urge llevar a cabo una profunda reforma hacendaria, fiscal, tributaria que también considere el destino adecuado del gasto y la distribución equitativa del ingreso entre los diferentes niveles de gobierno.
Resaltó que un Estado escaso de recursos, es un Estado débil social y económicamente, un Estado, también, políticamente frágil y, por lo tanto, vulnerable.
Resolver el problema de la inseguridad, presente hoy en las 32 entidades de la Federación, es tarea de todos “y todos quiere decir todos”.
En la acción coordinada y urgente para erradicar la violencia, subrayó, no debe faltar la revisión de las instituciones, legislaciones y prácticas de procuración y administración de justicia, la reforma y fortalecimiento de las policías estatales y municipales, programas para la prevención social de la violencia, el combate a la impunidad, a las complicidades entre políticos y delincuentes y a la corrupción en todas sus expresiones.
Esta es la tarea, destacó, de quienes “creemos que una democracia amplia y sólida es posible en México, impulsarla será le mejor forma de cumplir con el legado de Francisco Xavier Ovando Hernández, Román Gil Heráldez y todos aquellos caídos en la lucha por un México de leyes y democracia”.










