La Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) llevó a cabo la destrucción de 406 armas de fuego y más de 26 mil cartuchos en un acto encabezado por el general Juan Bravo Velázquez, comandante de la XXI Zona Militar, en instalaciones de la antigua zona militar en Morelia.
El evento, que reunió a autoridades civiles y militares, tuvo como objetivo enviar un mensaje contra la violencia armada en el estado. “Con cada arma que se destruye, damos un paso firme hacia la recuperación de lo más valioso que tenemos: la seguridad, la esperanza y el derecho de vivir en paz”, afirmó el general Bravo durante su intervención.
Las cifras dadas a conocer incluyen la destrucción de 215 armas cortas, 191 armas largas, 26,288 cartuchos, 741 cascos y 19 ojivas. Según se informó, parte de este armamento fue decomisado por autoridades judiciales y otra parte entregada de manera voluntaria por la ciudadanía.
De acuerdo con el procedimiento establecido por el Plan de Control de Exclusión y Aprovechamiento Lícito de las Armas de Fuego, la destrucción fue ejecutada por un equipo multidisciplinario militar proveniente de una región adyacente, con el fin de dar legalidad y transparencia al proceso.
El proceso técnico incluyó tres módulos: desorganización de armas, corte con disco abrasivo y reconexión. Cada arma fue desarmada por completo, registrada y fotografiada antes de ser destruida. Un arma tipo pistola calibre .40, marca Glock, fue utilizada como ejemplo durante la demostración del procedimiento.
El comandante de la zona militar enfatizó que la destrucción del armamento es una medida que busca reducir riesgos en las comunidades. “No queremos más armas en las calles. Queremos libros en las manos de nuestros niños, herramientas de trabajo para los hombres y mujeres de la sociedad michoacana, y tranquilidad para nuestras familias”, declaró.
Durante su mensaje, también reconoció los desafíos en materia de seguridad que enfrenta el estado, aunque no se detallaron los contextos ni se abordaron las causas de la circulación de estas armas. “Sabemos que Michoacán enfrenta desafíos complejos en materia de seguridad”, expresó el general, sin ofrecer cifras desglosadas por municipios o delitos relacionados.
El armamento fue concentrado previamente por distintas dependencias como la Fiscalía General de la República y la Secretaría de Gobierno del Estado. El acto concluyó con la elaboración de un acta formal que será remitida a las autoridades correspondientes.
Si bien se reconoció el valor simbólico del acto, las autoridades coincidieron en que la construcción de la paz requiere acciones permanentes. “La paz no se decreta, se construye todos los días”.










