Al Pueblo de Dios que peregrina en la Arquidiócesis de Morelia y a todos los hombres de buena voluntad que caminan en la esperanza les saludo, con mucho cariño, en Cristo nuestra Paz.
Con las palabras “arrepiéntete y cree en el Evangelio” “recuerda que polvo eres y al polvo volverás” proclamadas al momento de recibir el signo de la
ceniza, iniciamos la peregrinación anual de la cuaresma donde el ayuno, la oración y la limosna se convierten en las tres prácticas de fe que nos disponen a vivir cuarenta días de penitencia y conversión para llegar purificados a la contemplación del misterio pascual
de la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
Para este tiempo litúrgico, el Papa Francisco nos invita en su mensaje de cuaresma a toda la Iglesia a reflexionar sobre la importancia de caminar juntos en la
esperanza a partir de tres aspectos: en el primero, evoca el difícil camino que vivió el pueblo de Israel para pasar de la esclavitud a la libertad y que ahora se vuelve actual y urgente ante tantos hermanos y hermanas que viven en situaciones de miseria y violencia que buscan incansablemente una vida mejor para ellos y sus seres queridos.

En el segundo, nos recuerda que la vocación de la Iglesia es caminar juntos siendo sinodales y no la de ser viajeros solitarios, razón suficiente para saber
que nuestra labor fundamental consiste en salir hacia los hermanos como artesanos de la unidad y de la paz, respetando la dignidad humana, evitando pisotear o dominar al otro y promoviendo la exclusión. Finalmente, en el tercero, nos invita recorrer este camino cuaresmal juntos con la esperanza de llegar victoriosos a la gloria de la pascua, seguros de que la muerte ha sido transformada en victoria por medio de la resurrección de nuestro
Señor Jesucristo.
En comunión con el Papa Francisco, también yo les invito a que vivamos este tiempo cuaresmal como la gran oportunidad que Dios nos concede para purificar nuestra mente y nuestro corazón de todo aquello que no nos deja vivir en paz con nosotros mismos y con los hermanos. Los invito a reforzar durante estos cuarenta días las prácticas de fe que nos ofrece la Iglesia, el ayuno, la oración y la caridad y al mismo tiempo, a reunirnos en comunidad, sea en nuestras iglesias o en lugares públicos, a celebrar las prácticas de piedad popular (viacrucis, horas santas, rosarios, procesiones etc.) que tanto bien nos hacen para prepararnos física y espiritualmente para la semana santa y celebrar gozosos el gran acontecimiento de la Pascua.


Además, los invito a mostrarnos dispuestos y agradecidos con Dios que nos permite celebrar la llegada del arzobispo coadjutor, Don Armando Álvarez Cano y a seguirnos preparando para la celebración de los 500 años del inicio de la evangelización en el occidente de Michoacán y de mis 50 años de vida sacerdotal, acontecimiento eclesiales de gran relevancia que nos ayudan a vivir con mayor intensidad este tiempo de cuaresma y unir fuerzas para seguir caminado juntos y en la misma dirección como peregrinos de la esperanza durante esta quinta etapa de nuestro Plan Diocesano de
Pastoral.
Ruego a la Santísima Virgen, María Inmaculada de Salud, a San Bernabé de Jesús Méndez Montoya y al Venerable Tata Vasco de Quiroga para que este tiempo de
cuaresma sea una gran oportunidad de conversión y renovación para todanuestra Arquidiócesis de Morelia.
+ Carlos Garfias Merlos
Arzobispo de Morelia