Este domingo dio inicio la temporada de Adviento, que marca el inicio del año litúrgico en la Iglesia católica, periodo de reflexión, esperanza y preparación espiritual para celebrar el nacimiento de Jesucristo en Navidad. Este tiempo litúrgico comienza el cuarto domingo antes de Navidad y se extiende hasta la víspera del 24 de diciembre. Durante este periodo, los católicos se enfocan en renovar su fe y fortalecer su relación con Dios.
El término Adviento proviene del latín adventus, que significa “venida”, es decir, la Iglesia invita a los fieles a prepararse para la llegada de Cristo de tres maneras: conmemorando su nacimiento en Belén, reflexionando sobre su presencia constante en la vida diaria y aguardando su regreso al final de los tiempos, por ello, este periodo en un momento propicio para la oración, el arrepentimiento y la caridad.
Un elemento destacado del Adviento es la corona de Adviento, un círculo que consta de ramas verdes con cuatro velas, que simboliza la eternidad y la luz de Cristo. Cada domingo, se enciende una vela, y cada una tiene un significado especial: esperanza, fe, alegría y paz. En muchas comunidades, esta práctica se acompaña de lecturas bíblicas y oraciones, así, se refuerza el espíritu de preparación y meditación.
“Son cuatro velas que indican cuatro semanas, cuatro semanas y estaremos celebrando el nacimiento de Cristo. El día de hoy comienza un nuevo ciclo”, dijo el sacerdote del Templo de la Guadalupe en la ciudad de Morelia en el marco del encendido de la primera de las velas de esta corona.
Esta es también una temporada que inspira actos de generosidad. En este periodo, los católicos son llamados a reflexionar sobre sus vidas y a comprometerse con obras de caridad, ayudando a quienes más lo necesitan. Muchas parroquias organizan actividades como donaciones, colectas de alimentos y visitas a enfermos, promoviendo así un sentido de comunidad y solidaridad.
Además de su dimensión espiritual, el Adviento es una invitación a redescubrir el verdadero significado de la Navidad, más allá del consumismo y las celebraciones superficiales. A través de la oración, el sacramento de la reconciliación y la participación en la misa, los fieles se preparan para recibir a Jesús con un corazón limpio y lleno de amor.
Cada 12 de diciembre, miles de fieles se reunen en el Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Morelia ubicada en la Colonia Guadalupe para celebrar el Día de la Virgen de Guadalupe. Las festividades comienzan su punto más alto desde el 11 de diciembre con las vísperas solemnes y continúan al día siguiente con actividades como misas, rezos, la bendición de rosas y danzas tradicionales como la de los Inditos y Guarecidas del Tepeyac. Este recinto, que es punto de encuentro de devotos locales y de otras regiones del estado, se consolida como un referente religioso en estas fechas.
Como parte de las celebraciones, el domingo pasado salió una peregrinación desde la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, sumándose a la multitud de devotos que recorrieron las calles hacia el Santuario. Estas peregrinaciones, que son una muestra de fe y tradición, refuerzan la importancia cultural y espiritual de la Virgen de Guadalupe en Michoacán, haciendo de este evento un símbolo de unidad y devoción en la región.