Con el objetivo de despertar en los jóvenes las ganas de ser testigos de Cristo, así como el amor a él y la Virgen María, se llevó a cabo el 38 Encuentro de Adolescentes y Jóvenes de la Arquidiócesis de Morelia; el Arzobispo de Morelia, Carlos Garfias Merlos, dijo esperar que el evento sirva para desarrollar el protagonismo misionero en las comunidades más necesitadas y en apoyo a los más marginados.
En su intervención, Monseñor les recordó que los sacerdotes, religiosos y religiosas, padres de familia, están llamados a generar en los jóvenes la consciencia de ser discípulos de Jesús, así como formarse de manera carismática, y ser testimonio de vida.

“Queridos jóvenes ¡Cristo vive!, él es la esperanza” , dijo al manifestar que todo lo que el Señor toca lo renueva, lo hace joven, por ello les dijo que él los ama y quiere verlos con bien en el mundo. Por eso, les manifestó que Cristo se encuentra entre nosotros para tender su mano y así les mencionó que cuando sientan que los ha invadido el fracaso, él renovará su confianza.
Les expuso que por lo que se sabe a través de las escrituras, Cristo fue un adolescente solitario y ensimismado, su relación con la gente era de un joven que compartía con el pueblo y luego reemplazó a su padre como carpintero, por ello se recuerda en el evangelio “El Hijo del Carpintero”, por lo que llama la atención que saliera a predicar en aquellos tiempos.

Subrayó que es fundamental crear proyectos que fortalezcan a los jóvenes y los acompañen al encuentro con Dios y el servicio de las misiones, desde la juventud y no hasta la vejez o en otras épocas de la vida, pues Jesús desde joven mostró su compasión por los más débiles, principalmente los enfermos, los pobres, los pecadores y los excluidos, se enfrentó a las autoridades y políticas religiosas de sus tiempos.
Jesús ha resucitado y es la fe de espera renovar su vida para quienes creen en él, es anuncio de la vida que vale la pena, en el evangelio se conoce lo que fue la juventud de los resucitados, pues se ve en su resurrección a un joven vestido que invitaba a perder el temor y propagar el milagro de la resurrección.







































