El Jueves Santo en la Catedral de Morelia fue un día marcado por la enseñanza de la humildad y el servicio, según lo destacó el arzobispo Carlos Garfias Merlos durante su emotiva homilía. En este día especial, se conmemoró el Lavatorio de Pies, un acto simbólico que refleja la importancia de servir a los demás, especialmente a los más desprotegidos y víctimas de la violencia.
El arzobispo, en su mensaje, recordó la centralidad del servicio hacia los necesitados, una enseñanza arraigada en las lecciones de humildad de Jesús. En un gesto de profunda significación, a las 17:00 horas, Garfias Merlos participó en el rito al lavar los pies de 12 sacerdotes, siguiendo el ejemplo de Jesús durante la última cena.
Desde tempranas horas, la Catedral de Morelia se llenó de fieles que ocuparon los bancos, especialmente aquellos cercanos al altar, donde se preparó todo para el Lavatorio de Pies.
Los sacerdotes, vestidos con túnicas blancas adornadas con diversos colores, participaron en este acto cargado de simbolismo y significado para los católicos.
Durante la homilía, Garfias Merlos hizo hincapié en la importancia del Jueves Santo como el fundamento de la eucaristía, el sacerdocio y el mandato de amor de Jesús. Destacó las palabras del Maestro sobre el llamado al amor, a pesar de los desafíos humanos como la envidia y la ira.
El mensaje principal de esta jornada fue claro: transformar el amor en servicio, especialmente hacia los más necesitados y los que sufren. El arzobispo subrayó el papel esencial de la Iglesia en el servicio a las personas, especialmente a las víctimas, como parte del mandato de Jesús.
Se recordó también cómo la vocación de servicio se manifiesta en momentos de tragedia, donde la solidaridad y la ayuda mutua son pilares importantes.