Monseñor realizó la misa por el Día de Reyes Magos, en el Jardín Morelos; Jesús viene para ofrecer salvación a todos los hombres sin distinción de color ni cultura, señaló
Omar Aguilar López
“Desde el pesebre de Belén, con la inocencia y con la fragilidad de un niño, se nos ofrece y manifiesta como el único Salvador del mundo, y Jesús viene para ofrecer salvación a todos los hombres sin distinción de color, cultura, porque la salvación que Jesús nos ofrece es incondicional y universal, para toda la humanidad”, señaló el Arzobispo de Morelia, Carlos Garfias Merlos, durante la misa que precedió a la Cabalgata de los Reyes Magos que partió del Jardín Morelos y culminó en la Catedral de Morelia.

“Celebramos la solemnidad de la Epifanía del Señor, es decir, la manifestación de Jesús Hijo de Dios, Hijo de María, como Salvador de todo el mundo, eso es lo que significa Epifanía , esa manifestación, esa revelación de la salvación que nos ha traído Jesucristo y que, desde el pesebre de Belén, con la inocencia y con la fragilidad de un niño, se nos ofrece y manifiesta como el único Salvador del mundo”, aseveró Monseñor Garfias Merlos durante la homilía por los Reyes Magos, que organizaron la Arquidiócesis de Morelia y el Ayuntamiento de Morelia.

“Jesús vino para destruir toda frontera, toda barrera, todo muro, que separaba a los hombres. Y hoy nosotros, con este corazón agradecidos, le decimos al Señor Jesús: Gracias por tu Nacimiento, gracias porque nos has manifestado, con tu presencia en medio de nosotros, del amor que le tienes a la humanidad, el amor que le tienes a todo hombre que viene a este mundo y simple y sencillamente basta con abrir el corazón para encontrarte, para contemplarte, para tener esa actitud que tuvieron aquellos Magos venidos de Oriente”, aseveró monseñor ante un abarrotado Jardín Plaza Morelos, desde donde minutos después partió la Caravana de los Reyes Magos sobre la avenida Madero, abarrotada por miles de niños y padres de familia.





Monseñor señaló que, igual que hicieron los Reyes del Oriente en la búsqueda del Niño Jesús, actualmente debemos ser fieles en la búsqueda de Dios y seguir su ejemplo. “Es importante y fundamental saber interpretar los signos de los tiempos, también nosotros tendremos que interpretar lo que Dios quiere de nosotros, a través de los acontecimientos de la vida, a través de las personas, a través de lo que hoy estamos viviendo en la humanidad, que es lo que Dios nos quiere decir y cuál es la voluntad de Dios”.



“Aquellos hombres no dudaron en continuar y, después de redescubrir la estrella, llegan a donde estaba el Niño y, postrándose, lo adoraron. La adoración es el signo más elocuente del creyente, la adoración es la manifestación del hombre para conocer la realeza, para conocer y reconocer la grandeza de Dios, y también para conocer la pequeñez y sencillez del hombre como criatura”.




En tiempos de tristeza por las tragedias ocasionadas por la COVID-19 y la violencia en las calles, hay que estar más cerca de Dios. “Se postraron y lo adoraron. Esta es la actitud que al cultivarla ante las situaciones que hoy vivimos, de enfermedad, de pandemia, de muerte, de violencia y de sufrimiento, nosotros nos arrodillamos y nos postramos, para reconocer el amor de Dios, para reconocer nuestra pequeñez y nuestra fragilidad y crecer en la fe ante esta experiencia”, exhortó Monseñor Garfias Merlos a la feligresía.

“Qué le podemos ofrecer nosotros al Señor? La solidaridad con el hermano, el hacernos uno como el hermano, el reconocer y el descubrir el rostro de Cristo en el que sufre la violencia y la inseguridad, en el enfermo, en el anciano, en el migrante, en aquellos sectores que han sido marginados o, como dice el Papa Francisco, sobre los destacados de esta sociedad”, dijo.



Y concluyó con un exhorto a buscar paz en nuestros corazones. “Queridos hermanos busquemos nuevos caminos para la paz y que esa paz encarnada y nacida en Belén llegue a todos los hombres, para que haya buena voluntad de los corazones y, así como aquellos Magos venidos de Oriente, sepamos recorrer ese camino de fe que nos lleve a la Paz”.












































