Ante la compleja situación educativa de nuestros pueblos por la experiencia y
consecuencias de la pandemia del Covid-19, en muchas comunidades no se les ha brindado
a nuestros jóvenes y niños la educación por igual a todos, debido a muchos factores: falta de
Internet, carencia de dispositivos digitales, falta de recursos económicos….por ello se propone
el proyecto de una campaña por parte de la UNIVA y el DECAM para que profesores,
profesionales, instituciones, colegios, universidades, gobierno e iglesias nos unamos para
ofrecer una especie de regularización para todos aquellos estudiantes que lo requieran.
Recordemos que es necesario tener presente que todos los hombres, de cualquier raza,
condición y edad, participan de la dignidad humana y tienen el derecho inalienable de
educación, que responda al propio fin, a su carácter, a la diferencia de sexo, y que sea
conforme a la cultura y a las tradiciones patrias; y que, al mismo tiempo, esté abierta a las
relaciones fraternas con otros pueblos, a fin de fomentar en la sociedad la verdadera unidad y
la paz, que brota de la fraternidad y amistad social.

Una verdadera educación forma a la persona humana en orden a su fin último y al bien
de las comunidades, de las que el hombre es miembro y de cuyas responsabilidades dará
cuenta una vez llegado a la madurez. Las instituciones civiles y eclesiales tenemos la misión
de ayudar a los niños y a los adolescentes, teniendo en cuenta el progreso de la psicología,
de la pedagogía y de la didáctica, para desarrollar armónicamente sus capacidades físicas,
morales e intelectuales, a fin de que adquieran gradualmente un sentido más pleno de la
responsabilidad de la propia vida y en la práctica de la verdadera libertad, superando los
obstáculos con valor y constancia de espíritu. Ayudarles a tener condiciones para la
participación en la vida social, de forma que, bien instruidos con los medios necesarios y
oportunos, puedan participar activamente en los diversos grupos de la sociedad humana, estén
dispuestos para el diálogo con los otros y presten su fructuosa colaboración gustosamente
para la consecución del bien común.
GENERAR UNA CULTURA PAZ
En nuestros días, los niños, adolescentes, los jóvenes y los adultos tenemos más
recursos de conocimiento y de capacidades tecnológicas, pero también vivimos un ambiente
deshumanizante, una cultura que duda del significado mismo de la verdad y del bien, igual que
de la bondad de la vida; todo ello explica la dificultad de «transmitir de una generación a otra
algo válido y cierto, reglas de comportamiento, objetivos creíbles sobre los que se puede
construir la propia vida. Como respuesta tenemos la necesidad de promover espacios seguros
y adecuados para educar en el amor y para el amor, con la cercanía y la confianza que nacen
del amor para superer las situaciones de crisis.

Es fundamental la educación en la verdad y en la paz; lo que supone entre otras cosas
no obviar ni ocultar la realidad del dolor y del sufrimiento que forman parte de la vida, ya que
correríamos el riesgo de formar personas frágiles y poco generosas. Formemos y capacitemos
a las nuevas generaciones y a todas las personas para saber dialogar, para que exista un
equilibrio adecuado entre libertad y disciplina. Las reglas de comportamiento y de vida forman
el carácter y fortalecen para superar las pruebas de la vida. Los educadores en la paz y en el
manejo de los conflictos tendrán que aprender a corregir, siempre con caridad, y nunca apoyar
los errores. Aliento a los educadores a asumir responsablemente el rol de autoridad, apostar
por la humanización de todos los ambientes y ser testigos de la verdad y del bien, enfrentando
la propia fragilidad. Eduquemos en el diálogo, en la mediación, en la manera de solucionar los
distintos tipos de conflictos y en la construcción de la paz, que todos seamos ciudadanos
honestos y contribuyamos así a la construcción de un tejido social, base de la civilización del
amor. (CNP 193).
VOTO ÚTIL, A FAVOR DEL BIEN COMÚN
Queridos hermanos mañana es el día de las elecciones, se ha llegado el momento
ciudadano de asumir el compromiso de salir a votar con la decisión de construir un México, un
Michoacán, un Guerrero y un Guanajuato más dignos, unidos, reconciliados y en paz que
ofrezcan mejores condiciones de vida para todos los hombres y mujeres de nuestras
comunidades. La tarea de la política y de todo buen gobernante consiste en la apertura a todos,
donde se permite integrar las justas diferencias que colaboren en la construcción del bien
común. Convoco a todos los ciudadanos a participar y emitir su voto. Que nuestro voto sea
útil; es decir que esté definido por propuestas a favor de la paz, la justicia social, la igualdad
de oportunidades, la reconciliación, el combate a la miseria y la pobreza, favoreciendo el
respeto a la dignidad de cada persona. Emitir un voto útil implica informarse sobre los
candidatos y sus propuestas, la plataforma política que lo respalda, los puestos de gobierno
que han desempeñado y los resultados que han dado; implica discernir dichas propuestas a la
luz de los valores humanos, sociales, espirituales, educativos y culturales, anteponiendo estos
valores a los intereses personales y de grupos, teniendo como principio el bien común. El voto
útil es consciente, responsable, libre, secreto y comprometido. Que estos comicios se realicen
en armonía, respeto, verdad y justicia para gloria de Dios y bien de nuestros pueblos.
En Cristo, nuestra paz
- Carlos Garfias Merlos
Arzobispo de Morelia
Vicepresidente de la CEM
Vicepresidente del CIM
Presidente del CMCPR