Villalongín en un bello rincón moreliano

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Desde 1889 lleva el nombre de “Plaza Villalongín” en honor del insurgente Manuel Villalongín, quien destacó por la hazaña de rescatar a su esposa de las garras del Ejército Realista. Villalongín es uno de los sitios preferidos de los morelianos.

Durante la época colonial, el Jardín y Plaza Villalongín se llamó “Plaza de Las ánimas”, más tarde fue “Jardín de Cuatro Oros”, en 1889 se cambió el nombre por el de “Plaza Villalongín” en honor del insurgente Manuel Villalongín, quien destacó por la hazaña de rescatar a su esposa de las garras del Ejército Realista, que la mantenía cautiva en una capilla que se había habilitado como cárcel de mujeres.

Desde hace años, la fuente monumental ubicada en el centro y las jardineras que la rodean son escenario preferido por quinceañeras, parejas de recién casados y grupos de graduados para tomarse fotos conmemorativas de eventos sociales, así como las modernas y emblemáticas “selfis” y videos grupales

Por la belleza de su diseño, combinado entre el estilo colonial y contemporáneo Villalongín destaca como uno de los sitios más armónicos y preferidos de las y los morelianos, además, la plaza es considerada como el lugar predilecto de propios y extraños para realizar paseos nocturnos.

La plaza y jardín de Villalongín también funciona como punto de encuentro para grupos de manifestantes que parten desde este punto hacia la Avenida Francisco I. Madero, hasta detenerse frente a Palacio de Gobierno, sede del Ejecutivo estatal, donde generalmente gritan consignas exigiendo generalmente justicia y solución a sus demandas.

En una fuente central se ubica una estatua de la diosa Flora, que ha sobrevivido a modificaciones y restauraciones de la plaza, considerada una de las más bellas de la capital michoacana.

La fuente es además una de las más antiguas en Morelia, durante más de un siglo estuvo en el centro de la Plaza de Armas y luego fue movida a donde se encuentra actualmente desde el año 1889.

La fuente de Villalongín es considerada como una de las más antiguas de la ciudad, según el Catálogo de Fuentes de Morelia su construcción data de junio de 1788, cuando Fray Antonio de San Miguel compró un sitio frente a la capilla de las Ánimas para edificar ahí una plaza y una pila con abundante agua. Debido a ello, la fuente adquirió mucha trascendencia, pues surtía de agua a la extensa población del Sector República.

El jardín donde está ubicada la fuente está construido de forma rectangular, con amplios andadores que conectan en el centro con la fuente, su ornamentación incluye árboles adultos, arbustos, pasto y plantas de ornato que son cuidados y regados por personal del Ayuntamiento moreliano.