ARQUIDIÓCESIS DE MORELIA A FAVOR DE LA VIDA

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En la Arquidiócesis de Morelia nos unimos en oración y agradecimiento a todos los
obispos y fieles de la Iglesia Católica en México, y a la sociedad civil. Agradecemos a Dios
que se haya preservado la protección jurídica de la vida humana en gestación tras el
resultado de la votación en la Suprema Corte de Justicia el día miércoles 29 de julio de

  1. En un fallo mayoritario, los ministros de la primera sala desecharon el proyecto
    presentado y, con ello, no se vio afectada la normatividad en el estado de Veracruz sobre
    el aborto, ni tampoco se sentó un precedente que hubiera afectado en otras entidades.
    Desde el momento en que el óvulo es fecundado, se inicia una nueva vida que no
    es la del padre ni la de la madre, sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por sí
    mismo. La genética moderna muestra que desde el primer instante se encuentra fijado el
    programa de lo que será ese viviente: una persona (EV 60).
    Se ha de garantizar el respeto incondicional, desde el primer momento de su
    existencia, que moralmente se le debe al ser humano en su totalidad y unidad corporal y
    espiritual: El ser humano es persona desde el instante de su concepción y, por eso, a
    partir de ese mismo momento tiene los derechos de la persona, principalmente el derecho
    inviolable a la vida, que es el primer derecho de todo ser humano.
    La Iglesia Católica seguirá proclamando la sacralidad de la vida humana. El
    Evangelio de la vida está en el centro del mensaje de Jesús. Acogido con amor cada día
    por la Iglesia, es anunciado con fidelidad como buena noticia a los hombres de todas las
    épocas y culturas (EV 1).
    Como Iglesia católica hago un llamado al Congreso del Estado de Michoacán a
    seguir manifestándose a favor de la cultura de la vida humana desde su concepción hasta
    la muerte natural, ya que la dignidad de ser humano comienza desde el vientre materno,
    es preciso anunciar y actuar para dar presencia y peso a una agenda social que busque la
    dignidad de la persona, el bien de la familia y el desarrollo de la sociedad, en un entorno
    de libertad, decisión y corresponsabilidad.
    RESPONSABILIDAD Y ESPERANZA, EN PANDEMIA, FASE 3
    Seguimos viviendo días extraordinarios de dificultad, de contagio, de miedo, de
    incertidumbre y de confusión, causados por esta pandemia del Covid-19, y hoy más que
    nunca estamos llamados a mantener el cuidado de nuestra salud y la de los demás, nos
    desafía el hecho de que a nivel nacional estemos en rojo según el semáforo
    epidemiológico.
    En esta contingencia los sigo invitando a seguir participando en la Eucaristía y
    demás sacramentos de manera privada y presencial, cumpliendo todas las normas
    sanitarias necesarias; y también conozcamos y utilicemos todas las plataformas digitales
    que ofrecen la oportunidad de tener los encuentros de manera virtual.
    Es muy importante que nuestra contemplación y oración fortalezca nuestra relación
    con Cristo y le pidamos la gracia de descubrirlo, atenderlo y amarlo en los hermanos,
    especialmente en los que más sufren. Nuestro encuentro con Cristo y nuestra paz interior
    nos dará la gracia de convertir esta pandemia en tiempo favorable para estar más atentos
    al Señor Jesús, que vive y sufre en el hermano. De esta forma podremos descubrir formas
    siempre nuevas y creativas de solidaridad, fraternidad, responsabilidad y caridad, que
    ayuden a construir el Reino de Dios, Reino de justicia, de verdad y de paz.
    En este tiempo de pandemia, no nos envolvamos en la resignación, ni en la rutina,
    ni en el conformismo, menos en la confrontación y agresividad. El Señor Jesús está con
    nosotros. Seamos hombres de fe firme, esperanza alegre y amor hasta el extremo.
    Gracias a todos los que han colaborado como autoridades civiles, como iglesias y como
    sociedad civil para cuidarnos unos a otros y ser solidarios con quienes sufren las
    consecuencias de la pandemia, invito a seguir comprometidos más que nunca.
    Los exhorto a orar por todos los médicos, enfermeras y enfermeros; estemos
    pendientes de su atención y cuidado, procuremos su descanso y salud, a todos los que
    laboran en los hospitales y sectores de salud, a todos, mi respeto, gratitud, oración y
    admiración. Los animo para seguir siendo testigos del amor, a descubrir en las llagas del
    que sufre la presencia del Señor. Como Iglesia y con las autoridades, la sociedad civil, las
    demás iglesias, desde Cáritas y la Pastoral de la Salud, seguiremos ofreciendo nuestro
    acompañamiento y solidaridad a todo el personal de salud.
    También oremos por todos aquellos que por diversas razones no han podido
    “quedarse en casa”: policías, bomberos, militares, recolectores de basura, empleados en
    los distintos servicios de primera necesidad… gracias por su entrega alegre y responsable,
    que el cuidado que tengan de ustedes mismos y de los demás, sea el ejemplo para todos.
    A todos los padres de familia, jóvenes, adolescentes y niños, los llamo a descubrir y
    vivir la belleza de la familia en la caridad, a ser generosos con los más necesitados, a vivir
    esta experiencia de “responsabilidad propia y de favorecer la ajena” como una oportunidad
    de crecimiento en el amor. Con gran cariño y ternura cuidemos a todos nuestros adultos
    mayores que ofrecen la sabiduría y la experiencia a nuestros hogares, valoremos y
    protejamos a los más vulnerables y seamos responsables y empeñosos en el cuidado de
    nuestra propia salud. Vivamos nuestra fe, acrecentemos nuestra esperanza y
    manifestemos la caridad en obras concretas de misericordia.
    En esta etapa de la pandemia sigamos unidos en la oración y la responsabilidad,
    encomendémonos a la protección y ternura maternal de Nuestra Señora de la Salud.
    En Cristo, nuestra paz
  • Carlos Garfias Merlos
    Arzobispo de Morelia
    Vicepresidente de la CEM